Nos reunimos con la fisicoculturista para conocer su trayectoria, sus entrenamientos y sus logros, como también sus definiciones de amor propio, confianza y empoderamiento.
Su voluntad con las pesas y el esfuerzo comenzó en Venezuela, cuando asistió por primera vez al gimnasio con su hermano. Lo hizo, más que nada, por salir y hacer algo nuevo tras la jornada universitaria. Pero una cosa llevó a la otra y Génesis Rodríguez emigró a Chile, donde en un comienzo estuvo sedentaria, hasta que quiso un cambio. Volver a empaparse del mundo fitness.
En ese camino se dio cuenta de algo en las salas de ejercicios: siempre veía a la misma gente ejercitándose a full, logrando resultados que ella nunca había visto. O al menos no tan de cerca. ¿Cómo lo hacen? Fue una pregunta que repitió varias veces, hasta que llegó la pandemia, las cuarentenas, y como consecuencia, la ansiedad luego de estar tanto encerrada.
Génesis lo notó. Le hacía falta entrenarse y buscó un entrenador por Instagram, a poco del anuncio de que ya se permitían actividades al aire libre en Santiago. «Así conocí a mi profe, quien además es instructor y quien lleva mi preparación hasta hoy. Me enamoré del fitness y como iba con él, veía cómo se preparaban los atletas. En una ocasión él me preguntó si me gustaría competir», arrancó Rodríguez para Gritonas.
«Como yo había ido al gimnasio antes y veía a las otras personas, le dije que no sería capaz. Él me dijo lo contrario. Que tenía buena línea y que me iría bien, o que al menos, lo intentara. La cosa es que acepté, seguí nueve meses de preparación, aún no estando decidida, y después dije ya, sí lo estoy. Y cuando lo hice, me subí de inmediato a una tarima. Nunca supe cómo fue, todo se fue dando de a poco».
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Una tarde nos juntamos con la fisicoculturista de 30 años, luego de su trabajo en un bar del sector oriente capitalino. Ella es simpática, bromista y risueña, además de envalentonada y expresiva. Esa vez llevaba un traje negro, dos aros de perlas y unos grandes y atractivos lentes rojos que combinaban con el color de su labial; elementos que no ocupa cuando está entrenando o compitiendo.
¿Qué es el fisicoculturismo? Se trata de una actividad física profesional que involucra el desarrollo, control y exhibición de la musculatura, que conlleva rutinas de gimnasio, prácticas de fuerza, programas de ejercitación y una alimentación orientada estrictamente a lo que necesita el organismo. El objetivo es la hipertrofia muscular, la cual es regulada y seguida medicinalmente, y que en los campeonatos es evaluada por jueces instruidos.
Si lo tuviera que resumir, nuestra entrevistada nos explicó que el culturismo es como un triángulo. Siempre se vale de tres cosas: dieta, entrenamiento y descanso. Si uno de esos falla, se hace con todo el resto. Pero si se tienen los tres factores, “la rompes”, como dijo.
«Además, trata de otras cosas. Disciplina, constancia y dedicación al 100%. Pero es algo entretenido porque te hace perseverante y constante. El fisicoculturismo es una disciplina que te enseña mucho. Estoy súper feliz con este deporte. Ojalá lo hubiera podido conocer antes».
–¿Tú entrenas todos los días?
–Sí, todos los días.
–¿Cómo lo haces?
–Yo siempre trato de organizar mi semana, tanto en el entrenamiento, en el trabajo y en la vida social. Si no me da tiempo para todo, siempre le doy prioridad al entreno. Y lo demás que se vaya dando. Pero para mí entrenar es sí o sí, por más que no haga nada, y solo deba tomar las pesas, es como bien, logré lo que tenía que hacer.
–¿En la mañana? ¿En la noche?
–Cuando tengo tiempo, pero yo soy fan de la mañana, porque una se para con esa energía matutina y te mantienes proactivo. Aparte, evitas el calor cuando es verano, y no está tan lleno. Hago mi serie sin descanso, saliendo de una máquina para llegar a otra, lo que es más cómodo. Siempre busco un horario que sea tranquilo.
–¿Cuánto estás ahí?
–Entre tres a cuatro horas. Tengo que cumplir con un descanso que varía por el minuto, el minuto y medio, o a veces tres minutos entre un ejercicio a otro. Si se hacen varios, y con el tiempo de descanso, es harto rato. Termino mi rutina y me voy a la parte del cardio, que normalmente hago media hora a 45 minutos, y luego la elongación, como 15 a 20 minutos más.
–Es un régimen similar al de una deportista de alto rendimiento. ¿Te sientes así?
–Sí.
–¿Y eso cómo es? ¿Qué se siente?
–La mayor satisfacción es cuando gano. Todos nos merecemos ganar porque sé lo que pasa mi compañera. Por el simple hecho de estar ahí, todas somos ganadoras. Sobre todo muchas atletas que son casadas o tienen hijos. Pero para mí ganar es satisfactorio porque me digo «lo logré» y me felicito por todo lo que hice. Obviamente, no es un resultado solamente mío, sino que vienen personas atrás, entonces para mí ganar yo es ganar ellos, y eso es felicidad total.
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El año pasado, nuestra protagonista fue ganadora de dos competencias de esta disciplina, en las categorías Fit model y Bikini fitness. ¿Qué son y de qué trata cada una, si ella tuviera que explicar a alguien que no tiene idea del tema? Se diferencian, nos dijo, principalmente por el atuendo que se utiliza. «El Fit model es muy característico, porque las mujeres ocupamos vestido y body. Y con respecto al Bikini fitness, siempre es con uno de dos partes. Y como todas las competidoras ocupan lo mismo, lo que marca la diferencia claramente es el cuerpo».
¿Qué es lo que valora? La parte estética, cómo te ves y te mueves, así como por supuesto la masa muscular y la tonificación. También la piel y el maquillaje corporal, el desplante en la tarima y las poses. Todo ante un jurado calificador y un público que está involucrado, pero no en elegir al ganador, sino que en acompañar, especificó Rodríguez.
«Atrás de los jueces están todos los profesores y preparadores, es como una presión (ríe). Y más atrás, tu familia y tus sponsors, que son los que patrocinan. Una vez que te subes, hay mucha euforia y cosas que se llevan por dentro. Eso es lo que te saca los nervios y lo que te impulsa. Dices acá estoy, aquí vine, no joda que vamos a ganar».
El acondicionamiento de un fisicoculturista no es simple. Se vale de mucho empeño y exige una perseverancia quizás nunca antes vista por la persona. Con respecto a lo físico, Génesis Rodríguez lo dividió en dos etapas. Primero está la de volumen —«La que todos los culturistas amamos, porque es la que más se come (se ríe)»— y después la de definición, donde vienen las restricciones de carbohidratos y el aumento de las proteínas.

Cortesía: Génesis Rodríguez
Paralelamente, está el perfeccionamiento de todos los criterios que se califican durante la participación. Puntos que Génesis Rodríguez conoce bien, ya que también realiza clases de posing a quienes deseen subirse al escenario. En sus stories de Instagram suele reiterar los contenidos: pasarela unilateral y bilateral, poses reglamentarias, caminar con tacones, pose down y puesta en escena, asesoría en bikini, body, vestido, make up y estilismo, además de su acompañamiento 24/7.
«Es mucho, pero siempre le digo a mis alumnas que tienen que disfrutarlo. Han trabajado cinco, seis, nueve meses, lo que se hayan tomado, pero cuál sea el resultado, deben sentirse ganadoras. Es un logro personal y un cambio que muchas personas hacen para sentirse bien. Y obviamente, se conoce gente que te ayuda, te quiere y te motiva».
–¿Cómo es la contienda en su etapa final?
–Para llegar al overall tienes que ganar tu categoría, y para lograrlo, primero te subes a la tarima con otras mujeres. Una línea recta al frente del panel de jueces, y comienza la evaluación. Luego viene la presentación individual, donde se va reduciendo el grupo hasta que tienes a la ganadora. De ahí pasamos a las diagonales, y después viene el tercer lugar, el segundo y el primero de la categoría.
Ya con esas ganadoras, todas van al overall, la verdadera final, el cierre del torneo. Todas contra todas. Siempre hay muchas personas, hombres y mujeres. Y antes de todo lo que te cuento primero están los novicios, los que disputan por primera vez, quienes abren los torneos. Por lo tanto, estás ese día compitiendo.
–¿De qué manera se llevan esas horas?
–Es un día que no tomas agua, no comes y no descansas. Con estrés, y yo que estoy en dos categorías, estoy poniéndome y sacándome vestimentas. Te pintan, cargan, bombean. Es algo admirable para todos los que competimos porque sé lo que implica estar ahí. El oficio que se lleva, que no solo es comer y levantar pesas.
–Con esos preparativos, ¿cómo es tu rutina diaria? Y combinarla con la familia, la vida privada, las amistades, etc.
–Acá en Chile estoy sola, lo que es un punto a favor en cierta forma, pero en otra no. Sí necesitas a una persona que te ayude y que te apañe, porque de repente llegas cansado a la casa y te debes preparar las seis comidas del otro día.
–¡Seis comidas!
–Sí (ríe). Como cada tres horas y media, a las cuatro.
–¿Cómo lo haces?
–Yo me levanto a las cinco, cinco y cuarto. Hago mi cardio en ayunas, luego desayuno. Me alisto con todas mis comiditas, salgo del trabajo y me voy al gimnasio. Termino y si tengo que dar clases, las hago, o me voy a la casa. Entonces, igual necesitas una persona que te ayude o motive. Con los amigos es difícil porque a veces no puedo verlos. Y te dicen ah, pero todo el tiempo que entrenas. Y otra cosa que a veces me incomoda es cuando salgo “gigante” del gimnasio, piso la calle y la gente comienza a hablar.
–¿A susurrar sobre ti?
–Sí.
–¿Qué te sucede con eso?
–Yo soy partidaria de que cuando me dicen que yo estoy tan regia, esa figura y ellas con esa celulitis, yo les digo no mi amor, te quitas esos pensamientos negativos. ¿Usted tiene celulitis por dónde? Si usted es bella. Yo también lo entiendo, porque como mujeres nos vemos acomplejadas en muchas ocasiones. Nunca te aceptas ni te quieres como eres. Empiezas a ver lo de otra, de que cómo lo hace. Siempre está eso de «yo quiero ser eso, pero no puedo».
–¿Cómo es tu relación con tu cuerpo? Pensando en eso que dices, pero también porque desarrollas el tuyo al nivel de una deportista de alto rendimiento.
–Antes de ser fitness, yo era bella igual, pero corpulenta. Era modelo, pero como “gordita”. Por eso entiendo cuando dicen que no pueden bajar de peso, que nada me queda lindo y que no sé qué. Son complejos que sólo están en la cabeza. Entre mujeres tenemos que apoyarnos y regalarnos palabras de amor y empoderamiento. Yo siempre digo usted se tiene que parar en ese espejo desnuda, con una canción que le guste, que la haga sentir bien, porque todas tenemos una que nos saca esa diva por dentro. Usted pone esa canción, se planta frente al espejo, se quita la ropa y baila. Y se toca, y se habla bonito, y así empieza el amor propio, porque si tú misma no te aceptas, ¿cómo lo puedes transmitir a los demás?
–Es complejo.
A todas les digo lo mismo, porque siempre conozco mujeres diciendo lo contrario y me da un choque. No puede ser así. Es normal, yo también lo pasé. Veía revistas o el teléfono y decía qué bellezas. Esos cuerpos. Quiero ser como ellas. ¿Pero qué hacen ellas? Ahí viene que te empoderes de ti misma.
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Durante el transcurso de esta conversación, mientras fuimos conociendo más sobre su historia, imaginándonos cómo ella, que a simple vista puede verse delgada y menuda, es más fuerte que la mayoría que está leyendo esto, capaz de levantar más de 100 kilos todos los días, le preguntamos a Génesis Rodríguez sobre qué consejos le daría a una chica que está iniciando en el fisicoculturismo.
No es una inquietud peregrina. Debe haber muchas planteando el punto en este instante, quizás con el mismo desconocimiento con que ella partió.
En esa ocasión, Génesis lanzó con una frase que resume fielmente tanto a la disciplina que ejerce, como a ella en particular.
«Son muchos los llamados, pero son pocos los discípulos».
Y es que lo primero es estar consciente de todo lo que implica. No es fácil. Es necesario dinero, tiempo y desgaste, porque estás llevando tu anatomía al extremo, como cualquier otro deporte de alto rendimiento. A su vez, como nos reiteró, hay mucho de capacitación psicológica, pues la mente es lo más importante cuando se contiende. Si está fuerte, todo se controla.
«¿Eres capaz? Si no, entonces prueba», recomendó como si una de ellas estuviera al frente. «Intenta, métete en el círculo, conoce y ve de qué se trata. Ahí notas si lo tuyo es competir o si quieres cumplirlo por salud, que igual está bien y no es tan estricto. El factor monetario también es muy importante, porque se gasta mucho, comenzando por la comida. Debes tener un empleo, una familia que te apoye».
Y siguió. «Me encanta ser embajadora de la salud. Ayudar a las personas, regalar tips, ir a entrenar con ellas, corregir técnicas, y si compiten, dar una inducción, porque cuando yo empecé no tuve. Fui directamente a los leones. Y esto implica bastante compromiso y responsabilidad. Es la comida, es sacrificar cumpleaños, salidas, momentos, porque siempre hay un enfoque. Pase lo que pase de por medio, debes seguir ahí, y eso es lo que a mí me motiva e incentiva».

Cortesía: Génesis Rodríguez
–Mucha voluntad…
–Las ganas, porque aún si tienes todo lo otro, no haces nada. Debes tener el compromiso, la aplicación, la mente para eso. Tu dieta es tan estricta que sólo puedes comer lo que el profesor te manda. Ni un gramaje menos o más. Ni un litro de agua menos o más. Ni un dulce, ni una fruta, nada. Lo que está en la planificación. Lo mismo con el entrenamiento. Si el coach te dice cuatro series de 20 y tú quieres hacer tres de 15, no.
–¿Cómo trabajas psicológicamente el tema de las oportunidades?
–Soy berraca (ríe). Siempre digo que si tú no eres “vivo”, el mundo te come. La vida es una jungla y una es un animal en este universo. Si no eres así, y no te comes a los demás, ellos harán eso contigo. Así que nada, siempre estoy alerta, pero nunca hay que pasar por encima de los demás. Avispada. El que se duerme, pierde.
–¿Cuáles son tus metas para este año?
–Quiero seguir trabajando en mí, tanto en la parte personal, como en la familiar y la laboral. Crecer y madurar en todos esos ámbitos. Adquirir conocimientos nuevos, porque me gusta mucho aprender. Y ojalá convertirme en una atleta Procar, y vivir con mi mamá y con mi hermano. Volver a juntarme con mi familia porque no están acá. Y seguir creciendo y educándome. Este año es de lograr, y si pierdo, aprender de eso, porque nunca se pierde, siempre se aprende. El 2024 es para mí, para amarme, valorarme y seguir transmitiendo. Es de metas, reuniones, logros, todo.
–¿Cómo eras antes de tus logros, de ser una atleta, de todo lo que hemos conversado?
–Nunca estuvo en mi cabeza emigrar. Me tocó por circunstancias de la vida. No fue fácil pero acá estamos. Y si miro seis años atrás y luego ahora, si yo no hubiese salido de Venezuela, tal vez qué estuviera haciendo. Puede que no hubiera sido tan jugada para hacer las cosas, porque hoy soy una persona que digo que sí. Que evito el «no». Todo es posible.
–¿Qué hubiese pasado contigo?
–Nunca hubiese sido culturista, y me habría quedado en Venezuela. Allí estudié ingeniería química y diseño gráfico. E intenté una carrera de modelaje, pero allá es difícil, porque hay estándares para ser modelo o estar en la televisión. Para empezar, te piden 1,70 de estatura. Y por dónde (se apunta y se ríe). A nadie le gusta que te reboten, que te digan no, porque es el momento de decir que una no es buena para eso. No creo que en Venezuela lo hubiese logrado y por algo pasan las cosas y ahora estoy aquí, en Chile.
