La historia de la fundadora de Economina nos inspira y hace visible cómo la periodista está democratizando la educación financiera en Chile.
Corría esta entrevista en el rincón de una cafetería casi vacía de Vitacura, un tranquilo miércoles por la mañana, cuando un hombre se acercó a nuestra mesa para saludarla. Se trataba de su ex-jefe de Bloomberg News, en los tiempos en que la periodista Javiera Quiroga era corresponsal en Chile y ella, al menos públicamente, no era precisamente quien es en el presente.
El encuentro breve, afectuoso, sonriente, es la escena perfecta para comenzar este relato, ya que constata los avances, el paso del tiempo y cómo las épocas de nuestra vida se encuentran cada cierto tiempo. En 2014, Quiroga reporteaba economía y finanzas para el medio norteamericano cuando un hecho significó el inicio de lo que hoy es Economina; una de las plataformas de educación financiera más grandes del país.
«El día de mi cumpleaños se aprobó la reforma tributaria rarísima que tuvimos en Chile, que era dual, que dejaba dos sistemas paralelos. Yo tenía un asado en mi casa y me acuerdo que llegué abatida con todo lo que había pasado y toda la información que tenía, y me di cuenta que mis amigos no tenían idea sobre lo qué había pasado», recuerda para Gritonas.
«Ahí entendí que debía existir alguien que explicara estos temas en fácil, porque obvio, cómo les iba a explicar a quienes estaban en mi cumpleaños lo que acaba de pasar. Me daba lata, pero claro, se necesitaba una persona que lo hiciera así de simple. Para la gente en un asado. Desde ese momento empecé a imaginar esto en mi cabeza, pero no fue hasta 2020, seis años después, que efectivamente lo hice realidad. Y ahí no paré nunca más».
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Ese día Quiroga llegó muy puntual para nuestra entrevista. Lo hizo con una elegante camisa blanca, así como con un conjunto de pantalones y chaqueta de color negro; su favorito. Javiera es simpática, cordial y sincera. Tiene buena memoria, honestidad y sentido del humor, como el que demostró cuando le preguntamos por la transformación de esa idea germinada en su cumpleaños, a un proyecto realmente concreto, tal como ahora es Economina.
Un surgimiento que fue pandémico.
«En 2020, plena pandemia, estaba en una pega que no me gustaba y empezó el asunto de los retiros de las AFP. Del primer retiro particularmente, donde vi un nivel no solo de desinformación hacia las personas, sino que también de una inquietud de la gente sobre lo que estaba pasando, Fue cuando dije «ahora es el momento”».
Todo comenzó artesanalmente, como ella lo define, con una entrevista a un economista. «Te juro que yo en calzas, los dos sentados en un banquito y con mascarillas, bien separados. Y la cuestión como que se viralizó. Las personas recibieron muy bien esa información que la dimos en fácil. Esa fue la clave. En simple, nada que ver al lenguaje que se usa en los medios tradicionales».
Si bien reconoce que fueron inicios que con los ojos de ahora se ven muy distintos y vergonzosos —«si uno mira para atrás, cringe», se ríe—, si algo mantiene Javiera Quiroga de esos tiempos es la energía, que es algo que no ha cambiado y es la base del éxito de esta plataforma enfocada en las personas, que ayuda a administrar el bolsillo de forma inteligente para tomar decisiones informadas.
Lo que comenzó con una cuenta de Instagram hoy es un canal de comunicación robusto y con distintos inputs que cautivan a su audiencia.
Las redes sociales de Economina juntan más de 180 mil seguidores, mientras que su newsletter lleva más de 70 envíos ininterrumpidos sobre actualidad económica y sus efectos en la sociedad. Su libro, Hablemos de plata (Vergara, 2023), es una de las publicaciones de economía y negocios más vendidas del año, en tanto que en estos meses prepara junto a su equipo el lanzamiento de una app que ayudará a las personas con sus finanzas por medio de inteligencia artificial, como supimos en una entrevista para Revista Ya.
–Ya sea ahora o cuando lo hiciste en esa entrevista pandémica por primera vez, ¿Cómo es hablar de estos temas “en fácil”?
–Peras y manzanas. Te juro que yo interrumpí mucho al economista esa vez, y cuesta mucho que los economistas entreguen información así, entonces el rol de uno era entender qué significaba esto, qué significaba lo otro. Expliquemos de otra manera, esto no se entiende. Estuvimos hablando 25 minutos del primer retiro, luego de las AFP en general, y fue un hit. Vi una oportunidad grande, ya que no era que la gente no quisiera saber, sino que no quería hacerlo de la forma tradicional que se le comunica hoy en día. Eso no le sirve porque no invita a aprender ni a informarse. Hay que hacerlo con la misma información, pero de otra manera.
–Justo en la pandemia, cuando no se entendía mucho de nada.
–Ese momento cayó del cielo porque estaban pasando muchas cosas. Fue cuando empezó a subir la inflación y las tasas de interés. Cuando estos temas se pusieron hot. Nunca lo fueron, pero se pusieron atractivos.

Cortesía Javiera Quiroga
–¿Ya tenías pensado el nombre Economina?
–Fue lo primero y no se me ocurrió a mí, sino a un amigo. Y le dije que no, que no podía salir con ese nombre. Él me respondió que la única forma para que esto enganche era con un nombre disruptivo para recordarlo. Le dije que las marcas no iban a querer trabajar conmigo. Y él me decía que sí iban a querer.
–¿No iban a querer por el “Econo-mina”?
–Sí, como que podía ser tema el “mina”, pero efectivamente, funcionó perfecto y nunca ha sido una tranca.
–Tanto así que hoy te desarrollas como comunicadora y como charlista.
–Sí. Las empresas que logren entender que pueden aumentar sus ventas si comunican bien a sus clientes, fueron las que entendieron todo desde un principio.
–¿Cuál es el aporte de Economina, en ese sentido?
–En que es tanto para personas y para empresas, sobre todo para las que no saben comunicar bien los productos que tienen. Sí, pueden conocerlos, pero 50% es hacer y 50% es comunicar. Ahí es donde guatea la mayoría. No saben llegar bien al público y nuestro equipo, al final, ha servido como puente para eso. Las empresas no logran comunicar bien por sí solas, tanto en lo que hacen como en lo que ofrecen y es algo que queremos cambiar. Trabajamos con más de 40 marcas que tienen una forma muy marketera de difundir lo que hacen y eso hoy en día no atrae. No les gusta que les enchufen servicios y productos.
–¿Qué le gusta a la gente?
–Que les expliquen, que se preocupen por ellas y por su bolsillo. Que vean algún tipo de involucramiento e iniciativa de responsabilidad social empresarial y de educación financiera. Hoy quien solo hace marketing cae mal.
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–¿Cuál es una debilidad y una fortaleza de los chilenos con el dinero?
–Partamos por la primera. Lamentablemente, la gran debilidad es que no se planifica. Y eso no es solo de los chilenos. Se extrapola a las personas a nivel global. Las personas no tienen un control férreo, un conocimiento claro de lo que ingresa a su cuenta corriente y lo que sale. Y lamentablemente, si no logras esa identificación, nunca tendrás un buen control de tus finanzas personales. Nunca. La única manera de tener ahorros, de lograr invertir, es saber a ciencia cierta cuánto te entra, cuánto te sale y a qué se va lo que sale. En eso yo veo un mal comportamiento, no de los chilenos, sino de todo el mundo. Es transversal.
–¿Y una fortaleza?
–Hoy mi comunidad, en mayor parte, es chilena. Y yo sí veo un interés muy grande en querer ordenarse. En el fondo, si el problema no parte por uno, de querer solucionar el problema, es muy difícil que se haga así. Yo veo un deseo de querer ordenarse. Pero del dicho al hecho, ahí es donde cojeamos.
–¿En qué notas ese deseo?
–En que me piden asesorías personales, o que les mande una planilla Excel, o si tengo algo para interiorizarse en tal tema, etc. Hay una intención de ser mateos que finalmente no se concreta por distintos motivos que no conocemos. Pero hay una intención de querer ordenar el gallinero y eso da esperanza. Yo cuando lancé Economina pensé que podía ser un fracaso total, que las personas no iban a enganchar con estas temáticas. O a lo mejor simplemente no querían saber de ellas, y el hallazgo es que sí quieren, pero en otro idioma. Hay un interés por estar al día con estos temas, por ordenar las platas, por querer invertir. Las palabras ahorro e inversión se han vuelto los niños más lindos del barrio. Antes eso no se asomaba.
–Ni se comentaba…
–Hay muchas deudas en los hogares y por eso nace Economina. Hablo de la deuda mala, porque hay deudas buenas, pero de las malas, de consumo, hay muchas. Más del 50% de los hogares de Chile.
–En esa lógica, ¿qué te parece el periodismo económico de los medios tradicionales?
–Pienso que le hablan a unos pocos. No estoy dudando de la calidad, pero le hablan a unos pocos que son los que entienden lo que dicen. Y hoy en día, si no fuera por medios alternativos como Economina y las distintas personas que estamos en esta cruzada de educar financieramente, estaríamos huérfanos de lugares que les hablen de los mismos temas y en un idioma que entiendan. Y por eso lo agradecen tanto, nos quieren. Hay distintas personalidades e iniciativas.
–Que bien podrían estar en la prensa tradicional…
–Que yo la leo todos los días. Me despierto en la mañana, me tomo un café y hago un barrido de toda la prensa. Hago un resumen noticioso de la nacional e internacional, siempre estoy muy encima. Y todavía noto un lenguaje muy técnico, dominado por pocos.
–¿Lo veías así cuando eras parte de ese mismo periodismo económico?
–Sí, yo escribía para muy pocas personas. Y siendo Bloomberg, imagínate lo técnico. Yo me decía que lo debe entender el 0,001% de los mortales del mundo, no mis amistades ni mi mamá. Absolutamente sí, en su tiempo yo era parte de lo mismo.
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No hay seguidor de esta plataforma que no lo haya notado. El trabajo de redes sociales, especialmente en sus stories, publicaciones y reels, es un punto fuerte de su negocio y que por muchas veces refleja el alma de Economina.
Si uno entra a su Instagram y desliza hacia abajo, puede notar que lo suyo juega a lo entretenido, a lo lúdico, a lo coloquial, pero nunca deja de ser profesional ni menos serio. Y eso que hablamos de que Javiera Quiroga incluso se personifica de ciertos perfiles de personas, de ideas, de mitos, de cosas, para bajar los temas complejos a un lenguaje corriente. Uno que se pueda entender. ¿Cómo lo hace?
«Todo pasa por guiones estrictos que revisamos muchas veces. Nos demoramos una semana en armar un reel porque tiene mucha revisión este proceso. Antes de grabar, ya estamos pensando cómo se subtitulará, como yo apareceré, cómo se subirá, etc. Imagínate el nivel de pega que hay detrás».
Es así cómo se combinan videos suyos haciendo magia, trasladándose por el multiverso o siendo ella misma pero ya jubilada, junto con infografías, indicadores y resúmenes prolijamente elaborados. De igual manera, están los anuncios de sus lives, donde ha tenido empresarios, emprendedores, ministros y candidatos presidenciales.
«El proceso creativo de los reels es de una semana. De partida, pensamos en el tema, que debe ser uno vigente, que sea entretenido y que le interese a las personas. Después viene la guionización. Pasamos por mil vistos buenos y corrección de datos, porque no me puedo equivocar en ninguna cifra. Luego aprobamos, grabamos, se subtitula y se publica. Es un proceso bastante largo en que estos videos además, como bien dijiste, deben ser coloquiales. No por eso menos serios, pero tienen que ser entretenidos, dinámicos, que hagan que las personas se queden».
Sigue con el punto. «Actualmente las personas están en las redes sociales, en donde hay demasiados estímulos. Hay que lograr que se queden viendo un video tuyo, porque estás compitiendo con hamburguesas, con gallas en bikini, con todo. Realmente lo estás haciendo por tu vida y en Economina salimos como un chita a publicar estas cuestiones».
Otra herramienta que ofrece su plataforma es su newsletter, que llega a las casillas de los suscriptores todos los sábados por la mañana. Es una recopilación informativa que primero nos introduce en la actualidad de Javiera Quiroga y luego despliega los contenidos más importantes de la última semana. Goza de una lectura rápida y amable, con chilenismos y chistes sobre la contingencia, además de entrevistas contingentes y recomendaciones financieras.
Así conocemos la película que vio, el disfrute de su fin de semana largo, las andanzas de su hijo —“Economini”—, el último concierto al que asistió —como cuando fue a ver a Taylor Swift en Atlanta; “el concierto más épico de su carrera: The Eras Tour. Un total de 44 canciones, que no fueron cantadas, sino que gritadas y lloradas… La espera de 17 años valió totalmente la pena”, escribió—.
«A diferencia de las redes sociales o de otros contenidos, de la newsletter yo me encargo. Eso es periodismo de autor, lo que sobrevive a Chat GPT. En el fondo, no le puedo pedir a la inteligencia artificial que lo escriba porque no podrá traspasar mis emociones. Si lo lees harto, lo haces también sobre mí».
¿Qué encuentra Quiroga en ese formato? «Los newsletter son para generar apego y conectar con tu comunidad. Para hacerla más fuerte. Abro y lanzo cosas mías. Le pongo de mi estilo. Es el único producto que es absolutamente mío».
–Y es constante. Nunca te has saltado un sábado.
–Los cabrones mundiales de las newsletters dicen que debe ser así. Si te vas de vacaciones, ponlo. Bríndanos una foto, pero nunca dejes de conectar con tu audiencia que está esperando que llegues.
–¿Por qué escogiste el sábado?
–Porque el top five, que es el resumen noticioso de Economina de la semana, también lo publico ese día. Y le va muy bien, tiene mucho engagement. De lunes a viernes, cuando tienes que trabajar, uno se despierta con la vorágine. Me di cuenta que los sábados y los domingos uno lo hace más en calma. No tienes que salir corriendo a ninguna parte o despertar niños. Me di cuenta que el engagement es muy bueno y que el open break, lo que te abren al final del día, es de 61%. Muy alto. El 15% es considerado muy bueno. Y lo mío es sobre el 60%, de un universo de 10 mil personas o más.
–¿Qué ha sido lo más gratificante, que te llena como profesional, de todo este proceso?
–Que me contacten y que se informen conmigo. Cuando me escriben universitarios, porque me ocupan de Rincón del Vago para los resúmenes noticiosos (ríe). Las pruebas de actualidad de los futuros periodistas están listas el sábado. Con un lenguaje simple puedes lograr que las personas hagan cosas que nunca hicieron antes. Y no estoy exagerando. Cuando uno conoce personas que nunca en su vida ahorraron o nunca invirtieron en lo que sea, tener esa responsabilidad de guiarlos para mí es lo más gratificante. Y cuando lo veo en jóvenes ahí confirmo que vale la pena.
–¿Qué se puede formar con eso?
–Que la gente cambie sus hábitos de consumo y de vida para bien. Si uno logra hacer eso, tuviste un impacto en el mundo y pudiste cambiarlo.
–¿Y qué aporte tiene para el país?
–Tener un Chile más consciente. Imagínate si fuéramos más conscientes con nuestra forma de gastar y consumir. Las políticas públicas estarían enfocadas en otra cosa. El impacto sería gigante. Podrías reasignar recursos que hoy día están enfocados en subsidios y otras cosas. Se podría cambiar todo el funcionamiento político y económico del país si logramos cambiar una generación de malos hábitos y malas decisiones de consumo. A veces pienso que se podría cambiar la vida entera.
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Durante la entrevista y tras el saludo de su ex-jefe de Bloomberg, Javiera Quiroga reconoce que el ascenso de Economina ha sido maravilloso para llegar a más audiencias, empresas y sectores. No obstante, eso también trajo otra cosa que nunca antes había vivido. Que la reconozcan en la calle. «Cada vez es más, pero me encanta», dice sonriendo.
«Me piden fotos y cosas así. Al principio me daba mucha vergüenza. Pensaba que no era digna de que me pidieran una selfie, pero hoy me doy cuenta que sí. Que tengo hartos seguidores y que me gusta conectar así con mi comunidad. Por eso hago los “viernes random”, en donde me abro completamente a responder lo que quieran preguntarme en mis redes sociales. En la tonalidad que quieran, respondo todo y me da lo mismo. Ya no hay mucha vida privada, queda poco de eso. Yo me río de mil cosas, subo memes, y eso a la gente le encanta. No esperan que yo sea una persona parca».
Gran parte de su visibilidad se debe a la explotación de su imagen y de su capacidad de conectar con las audiencias desde su expresión llana, sencilla y directa. Aspectos que se comprueban en su charla TED, de a comienzos de año, Lo poderoso de la simpleza.
«Un lenguaje simple, un lenguaje claro, genera confianza. Empodera a las personas. Tiene un tremendo rol social. No solo es un habilitador clave en el desarrollo inclusivo, sino que también puede ser un actor fundamental en la lucha contra la desigualdad, porque puede terminar con el sentimiento de abuso y de vulnerabilidad de las personas. Con el sentimiento de la famosa letra chica. No te pueden pasar gato por liebre si tú sabes qué conoces los términos y condiciones de tu vida. Sí puede pasar al contrario», explicó en la ocasión.
Otro asunto por el que seguro también es reconocida es por su libro, Hablemos de plata. Una edición que nos introduce al mundo de las finanzas, siguiendo la lógica de las frases sencillas, de los argumentos cercanos y la mirada realista que promueve en Chile, ofreciéndose como una guía esencial para todo quien quiera invertir su dinero y no pasar zozobras en el camino.

Editorial Vergara
En sus páginas podemos encontrar información sobre planificación, ahorro, objetivos de inversión y créditos hipotecarios. Lo que es el PIB, lo que hace el Banco Central, el rol del INE, etc. Todo siempre acompañado de ejemplos y explicaciones prácticas, destacado con rosado en los enunciados más importantes.
Ese mismo color predomina en su portada y se asemeja a las flores que acompañaban el diseño de su vestido cuando fue la presentación oficial de Hablemos de plata, el 19 de junio en el Auditorio Fundación Cultural de Providencia. La cita tuvo como invitado principal al Ministro de Hacienda, Mario Marcel.
–¿Cómo fue el trabajo detrás de tu libro?
–Fue heavy, nada de lo que te diga sobre escribir un libro es suficiente. Fue un proceso súper difícil. Bacán al mismo tiempo, porque había días que amaba el libro, otros que lo odiaba. Que no podía avanzar. Pero cuando lo terminas y lo envías a la editorial, no se puede creer. Ver la portada te hace decir que todo valió la pena. Esos días en que veía todo negro, que no podía avanzar. Es un proceso súper desafiante. Terapéutico, psicológico, está harto de ti en ello. Es lo que sobrevive a Chat Gpt, insisto. A una inteligencia artificial le puedes pedir que escriba un libro, pero eso va en contra de hacerlo desde el corazón. Y eso siempre se nota.
–Transmitir emociones es algo que define tu trabajo.
–Yo soy cáncer, no te olvides nunca. Soy muy emo (ríe), que se ve mucho en mi newsletter en mi libro. Es mi estilo.
–¿Por qué el título Hablemos de plata?
–Porque es un tabú y lamentablemente nos hizo llegar a dónde estamos. Hablar de plata es de mal gusto. Es como el sexo, es un tabú. Y si lo hiciéramos con las parejas, con los papás, con los amigos, con todo el mundo, no tendríamos un desequilibrio financiero como el de ahora.
–¿Por qué es tabú?
–Porque es de mal gusto. Es que hay que mirar de dónde viene tradicionalmente. La plata, históricamente, ha sido manejada por los hombres. Es algo que fue cambiando y también mencioné eso en Hablemos de plata. La independencia económica de las mujeres. Era un tema del patriarcado, que no se podía tocar. Los hombres manejaban las cuentas y las mujeres la casa. Y así funcionaba. No era un tema que se hablaba abiertamente y eso se fue traspasando por generaciones.
–¿Sigue pasando?
–Hasta ahora.Y ojo, en estos días veo una apertura mucho más grande, y también de las mujeres por independizarse. Muchas no lo logran porque vienen de un sistema antiguo que no les permite dar vuelta la situación. Y es algo que hablo mucho en mi libro. Pero hoy muchas aspiran a ser independientes económicamente. Antes no se daba.
–Muchas veces eso trae consigo cumplir con un doble o triple rol, en el caso de las mujeres.
–Y que viene con una carga social. Yo a veces tengo que hacer malabares para cumplir con todo lo que hago. Soy CEO de mi empresa y de mi casa.
–¿Cómo ha sido tu experiencia como periodista y como mujer en estos sectores mayoritariamente de hombres, como son la economía y las finanzas?
–Podría escribir otro libro sobre eso. Los archivos desclasificados en mi carrera. Me ha tocado de todo. Tú lo dijiste, una industria sumamente dominada por hombres y donde hay todavía mucho poder masculino en todas partes. Se tiran fuerzas de todos lados. Ser mujer te deja en una posición muy vulnerable, muy jodida, pero yo soy muy cabrona. En mi caso, siempre fue un poco distinto.
–¿En qué sentido?
–Soy una galla del tipo choro, choro y medio. Me impongo, tengo mucha opinión, mucho carácter. Yo no tuve tantos problemas como siento que pueden tener las mujeres en estos ambientes que son predominantemente masculinos. Nosotras tenemos una forma de ser distinta, entonces es difícil desenvolverse en estos sectores. Pero sí, sin decirte nada te estoy todo.
–¿Viviste discriminación, malos tratos, sexualización?
–De todo un poco en la vida.
–¿Y cómo se puede cambiar eso?
–Esto puede sonar políticamente incorrecto, pero déjame elaborar la idea. Yo creo que las mujeres tenemos un rol muy grande de exigir paridad, pero poco hacemos para lograrla. Yo siento que las chilenas, yo soy hija de diplomática, tenemos pocas aspiraciones para llegar a cargos altos o lo más alto que se pueda. Mucho reclamamos de que no se nos dan las oportunidades, de que no existen o no están disponibles para nosotras, pero pocas aspiraciones tenemos para llegar a ellas.
–¿Tú la tuviste?
–Sí, desde que tengo uso de razón quería ser gerente general de una empresa. Y siempre busqué ese cupo y me desenvolví laboralmente para lograrlo. Para lograr donde ahora estoy. Veo pocas mujeres de mi generación así. Que busquen romperla con lo que hacen. Entonces, creo que al mismo tiempo que exigir y pedir, nuestro deber es buscar. Es la única manera para mí que esto cambie de chip generacionalmente. Está en nosotras mismas.
–¿Qué le recomendarías a una futura periodista de economía y finanzas sobre lo que tiene que hacer en este rubro?
–Que tenga hambre de comerse el mundo. Nada más que eso. Sin eso, no sirve nada. Que sea busquilla, que busque llegar lejos. Que su carrera no sea algo local sino que global, y que no se achiquen con nada y ni nadie. Yo no lo hice para postular a Bloomberg. Sin tener ninguna experiencia de lo que después terminé haciendo por cinco años. Se reían en mi cara con que no tenía experiencia, y le dije que sí, eso lo sabía, pero tenía más ganas que nadie. Y así los convencí, uno por uno. Durante un año estuve en ese proceso.
–¿Qué rol cumple la mujer en la economía chilena?
–Uno gigantesco. El problema es que, como te digo, creo que todavía falta que las mujeres en Chile se lo crean. Lo tomen en serio y busquen estas posiciones desde donde podemos cambiar las cosas y aportar. Siempre veo pasar noticias de que el promedio de las directoras de las empresas sigue siendo bajo la OCDE. Cambiemos eso, llamemos a las empresas IPSA, postulemos. Uno tiene que generar el cambio. Como te digo, todavía me cuesta ver algo distinto, siendo que tenemos un aporte gigantesco que dar porque lo hacemos con cosas que no traen los hombres. Un punto de vista distinto, con emociones y sensibilidades distintas, y sorry; las mujeres son 100 veces más ejecutivas que los hombres. No hay esfera en la vida donde no vea esto.
