Fotografía Gonzalo Frez
La enfermera se refiere al ascenso que ha experimentado como modelo y narra su camino de empoderamiento con el cuerpo.
No han sido años cualquiera para María Trinidad Lausen. Una chilena de 32 años que, junto a su profesión de enfermera, ha desarrollado una promisoria carrera como modelo. Ella conoce bien esta actividad pues la viene realizando desde joven, con un paréntesis adolescente que se prolongó hasta la adultez. No obstante, a los 30 volvió sobre sus pasos y se conectó nuevamente con el modelaje, las poses, el maquillaje, las sesiones de fotos, los castings y comerciales, y de todo lo que implica esta parte de su vida que la tiene dando lo mejor de sí.
Con Lausen nos reunimos en la terraza de un café de Las Condes. Ocupamos las sillas más cercanas del local, una vez con los vasos en nuestras manos. Era una mañana calma, soleada, de esas suficientemente agradables como para hablar largamente. Sin embargo, una buena parte de esta historia comenzó antes, con el crecimiento de su cuenta de Instagram, la que creció exponencialmente a su progreso estético en este oficio.
Esa vez María Trinidad llegó alegré y con bastante tiempo, ya que ese día tenía turno pero en la noche. Vino relajada, de zapatillas, jeans y una polera roja; transmitió cordialidad, no esquivó ninguna pregunta y una sonrisa recorrió su rostro con los colores del amanecer.
«Desde chica que mi mamá me llevaba a casting. Hice varios hasta la época en que crecí, me volví adolescente y donde la cuestión me aburrió un poco. Veía a las chicas regias, flacas, altas, y yo en ese tiempo no era tan así. Me di cuenta que no era lo mío y nunca más fui hasta mis 30, en que me hice vegana, me puse a hacer deporte, y lo más importante, me empecé a sentir más cómoda que nunca con mi cuerpo. Heavy, antes yo no era así», arrancó diciendo para Gritonas.
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Como los caminos se hicieron para el viaje, y no para el destino, sus inicios fueron más bien autónomos. Autodidactas: de prueba, ensayo y error. Se tomaba fotos por sí sola y las colgaba en su perfil, hasta que llegaron los primeros ofrecimientos. A poco rato se convirtió en embajadora de una tienda de ropa y un maquillador, en una de esas tantas sesiones, le aconsejó hacer comerciales. En su memoria está grabado el momento como si hubiera ocurrido hace unas horas.
«Que sí, que tenía que meterme en ese mundo, que me iba a ir bien, entonces le comenté que claro, que podía ser. Invertí en mis primeras sesiones con fotógrafos, seguí generando contenido para mi Instagram, puse mi cuenta pública y ahí partió todo», nos introdujo.
Hoy María Trinidad Lausen, junto con ser enfermera, es modelo editorial y publicitaria con un book fotográfico que evoluciona con el tiempo. Un breve repaso por su Instagram da cuenta de comienzos más cercanos al retrato y la exposición de tenidas combinadas, para luego dar paso a una fotografía proclive a la lencería, la sensualidad, lo sugerente.
«Siempre me ha gustado sacarme fotos. Encuentro que lo hago natural. Todo el mundo me pregunta si tomé clases y no. Es algo que me entretiene, que me saca del mundo de la enfermería, porque es tan distinta una cosa de la otra. Salir de mi comodidad de “enfermera seria” fue heavy. Aumentar los seguidores, también».
–¿En qué sentido?
–En que con mis fotos empecé súper piola, luego un poco más osada, otras más normales, de todo un poco. Me comenzaron a contactar de tiendas, mandarme cosas para la casa y eso, pero también empezaron los mensajes de la gente media loca y pervertida. Esos se bloquean inmediatamente.
–¿Qué diferencias se notan entre tu faceta de enfermera y la de modelo?
–Por ejemplo, la gente que me conoce de enfermera me ubica con anteojos, mascarilla, una cola, con el uniforme, y luego miran las fotos y me preguntan si de verdad soy yo. A veces no pueden creer que sea la misma persona. Allá soy muy seria, muy profesional, entonces como que cambio mucho.
–¿Qué te parece eso?
–Yo lo encuentro genial. Puedo pasar de ser enfermera a ser modelo de lo que sea, y es como que mi personalidad cambia totalmente. En la clínica todo es muy formal, todo ordenado, te tratan de usted, no es muy libre que digamos. A los pacientes hay que tratarlos así, a los doctores así y a ti de cierta manera. Mientras que en el modelaje no es así. Puedes ser tú, puedes cagarte de la risa, puedes sacar tu lado sexy. Eso me motiva demasiado.
–¿Qué tipo de sesiones de fotos tú realizas comúnmente?
–Empecé con la tienda de ropa deportiva, con sesiones de fotos de la vestimenta. Sale mi cara, pero es muy simple. Pararme, mostrar el short o el peto, la chaqueta, etc. Ya después, sesiones de tipo beauty, que son literalmente de mi cara. Del pecho para arriba, maquillaje muy natural, donde debo explotar full el rostro, los ojos, la sonrisa, las manos. Y después sesiones de fotos más sexy, tipo de lencería, y ahí saco mi lado más sensual, sin vergüenza. Y harta foto en el exterior, que no es lo mismo que sacarte una en el estudio cerrado. Comúnmente son en la playa, en un bosque.
–¿Haces únicamente fotos que te gustan?
–He ido variando y me he sacado fotos de todos los tipos. Desnudos no haría, eso no me interesa mucho. He hecho con lencería media transparente, pero no sé si en verdad me mata. Lo paso tan bien, me entretiene tanto, que funciona conmigo.
–¿Cómo has trabajado el tema físico desde las poses, de ponerte de cierta forma para expresar con el cuerpo?
–No sé, nunca hice clase de nada. Creo que en algún momento busqué en Google algunas poses, pero me sale natural. Incluso, no sé cómo explicarlo, como que mi cara cambia por sí sola. Típico que me dicen que soy fotogénica, pero en las sesiones es distinto, hay que poner cara seria, proyectar algo solamente con los ojos, y no sé, como que me sale. No sé cómo explicarlo.
Cortesía Rodo Carvajal
–¿Cómo fueron tus primeras fotos?
–La primera sesión de fotos la pagué. Estaba súper nerviosa. Veía muy necesario tener feeling con el fotógrafo porque la comodidad con la persona es muy importante. Si estás incómoda, olvídate que la cara saldrá bien. Nadie te puede obligar a nada, sácate esto, quítate la ropa, nada.
–¿Hoy cómo coordinas las sesiones con tu rutina laboral?
–Con mi trabajo es fácil. Tengo cuarto turno, que significa que trabajo un día de día, de ocho a ocho; y al otro día trabajo en la noche. Entonces, por ejemplo, tengo días libres a la semana. A veces lunes y martes, otras miércoles y jueves, y cuando tengo turno de noche tengo toda la mañana libre. Todas las personas me motivan. “Trini, qué estás haciendo acá, dedícate a ser modelo”, me dicen.
–¿Pasa lo mismo con tu círculo más cercano?
–Igual ha sido heavy, todos dicen qué linda, pero ahora que empecé a subir más fotos todas me motivan full. Que me haga Only Fans y yo les digo que cómo se les ocurre (ríe). Qué tiene que ver una cosa con la otra. Me cago de la risa. Me dicen que me iría la raja. No sé. No es lo que yo hago. Créeme que nadie quiere ver una foto en lencería, quieren ver más. Y no, yo puedo subir la foto más sexy que pueda, pero no llegaré a eso.
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Hay un cambio rotundo en las personas que se enteran que es modelo. Sucede con hombres y con mujeres, aunque en el paisaje habitual existe una clara tendencia en los primeros. Y como todo va en que no es el sitio, ni lo que uno hace, sino la compañía que se tiene, María Trinidad Lausen no le hace el quite al tema; juega con la ironía y con la idea de que mucha gente se envíe sus fotos entre sí para comentarios.
Ella lo ve así. «En mi pega lo he tomado seriamente. Para mí el trabajo es el trabajo. Nadie ha intentado sobrepasarse, de nada. Y puedo enterarme de cosas, pero nadie me lo dice directamente porque es una exposición que no tiene nada de malo. La gente hablará siempre, porque sí y porque no».
Este cuidado tiene como fin explotar positivamente el empoderamiento con su cuerpo. Y pese a que este tema hoy es tan común para ella como tomar agua, sin duda que ha sido parte de los hitos más importantes como mujer y en su trayectoria como enfermera de urgencia. Otro, claro está, fue la pandemia.
En efecto, «fue horrible. Primero, nos transformamos. Tuvimos que armar una urgencia respiratoria donde antes era la urgencia escolar. Todo nuevo, todo distinto. La ropa, las mascarillas, atender mil pacientes por día, graves y no graves. Fue una experiencia cansadora y agotadora, yo iba a trabajar todos los días, pero dentro de todo eso igual lo agradezco».
Sigue. «Creo que no podría haber estado en mi casa encerrada. Llegaba del trabajo y lo único que quería era ver a mis amigas, desahogarme. Quería salir y no podía. Estaba cansadísima, agotada emocionalmente. Pero me encanta ser enfermera, desde chica, al igual que el modelaje. En scout lo era y la verdad cuidaba a todo el mundo. La satisfacción, más allá del cansancio, es bacán».
En atención a la pregunta, mirando hacia atrás en los recovecos de la memoria, afirma que sí. La pandemia, en cierto punto, tuvo que ver en su interés por ser modelo. El encierro la obligó a armar su propio gimnasio en casa, para continuar lo que llevaba trabajando físicamente hace unos años. Se impuso una rutina de mínimo tres veces a la semana, la que complementó con yoga y así enfrentar el encierro.
Lo que dice nos hace pensar que si ella pudiera haber podido grabar el proceso, hoy lo vería en cámara lenta. «Y desde ahí me empecé a motivar, motivar y motivar, y luego terminó la pandemia y llegó la oportunidad de la tienda de ropa deportiva».
Se toma un segundo para lo que tiene que decir y abre un poco más sus ojos de un turquesa imposible.
«Y de verdad, ahora que lo pienso, eso le agradezco a la pandemia».
–¿Cómo terminas físicamente luego de las sesiones de fotos?
–Las más largas que he tenido han sido con el tema de la ropa deportiva. Termino agotada. Me puedo cambiar de ropa más de 100 veces. Imagínate, sacar y poner 100 patas y petos. Eso es muy cansador. Una sesión de fotos más tranquila es cuando vas, te cambias de ropa, generalmente dos, tres o máximo cuatro veces. No más de dos horas en total. Hay un fotógrafo con quien hago fotos en Casablanca, con quien me junto a las 11:00 y vuelvo a las 16:00 horas. Ahí es más relajado, no estás tan presionada con el tiempo, porque cuando tienes dos horas en un estudio que pagas hay que hacer todo rápido.
–¿Te cansas?
–No me canso, lo paso increíble. A lo más el cansancio de que ya llevas harto rato haciendo algo, pero nada, soy de las personas que puede estar en la posición más incómoda del mundo, pero si salgo linda, le doy no más. Aunque me esté dando un calambre. En julio hice una sesión de fotos en la playa y me metí al mar. Me preguntaron si no me daba frío, si me importaba, y yo le dije que me daba lo mismo. Metida en el agua, cagada de frío, pero veía la cámara y nada. Lo paso tan bien y me gusta, que lo hago hasta con frío, con calor, incómoda.
–¿Cómo te tomas los prejuicios de que no es posible combinar dos ocupaciones tan distintas como las tuyas?
–Hay veces que, por ejemplo, salgo con hombres que me conocen como modelo y me preguntan si solo me dedico a eso. Les digo que no, que también soy enfermera, y quedan locos. No pueden creerlo. Yo creo que les choca mucho conocer a esta persona desde otra faceta, con una profesión, habiendo ido a la universidad, trabajando en una urgencia. Siento que les cambia la percepción de mí. Como que quizás me encuentran más interesante, aunque sinceramente yo lo encuentro horrible porque no tiene nada que ver una cosa con la otra. Yo puedo ser modelo, doctora, enfermera, ingeniera. ¿Por qué entonces no puedo ser modelo y con una profesión convencional? Por así decirlo.
–¿Por qué crees que eso se da?
–No sé. Es como un shock con otros. En cambio, no ocurre con la gente que me conoce. Lo encuentra lo más normal del mundo. Lo encuentra rico, entretenido, como tu hobby, etc. Siendo al revés es aún mayor la sorpresa, y yo me pregunto qué tiene de malo.
–¿Intuyes alguna razón?
–Yo creo que es por los prejuicios de la gente. Lamentablemente, se cree que porque eres bonita, porque eres modelo y porque te sacas fotos no puedes tener una carrera. Y me da risa por lo básico que es. Alguien me llega a decir eso y no sé, bloqueado inmediatamente. Es totalmente retrógrado, que no cacha nada.

Cortesía María Trinidad Lausen
–¿Por qué crees que ambas cosas pueden combinarse perfectamente?
–En mi caso, siempre me gustó el tema de las fotos y de ser modelo. A mí me encanta, me entretiene, me transforma como persona, porque en el trabajo soy una y siendo modelo soy distinta. Me saca de mi rutina y por eso creo que se pueden hacer perfectamente las dos cosas. Tengo una amiga enfermera que es tatuadora y cualquiera podría pensar que no tiene nada que ver. Mi círculo de amigas siempre ha hecho otras cosas, entonces para mí no tiene nada de malo. Sí creo que hay gente que puede pensar que es imposible. Pero mi pega de enfermera me da mucho tiempo libre y flexibilidad, entonces sería difícil para mí no hacer otra cosa. Como que ya, sería sólo enfermera, pero y qué.
–También pasa que en Chile existen muchos estereotipos hacia la mujer. ¿Cuál es tu análisis sobre ese tema?
–Yo creo que hay mucha gente que le hace cortocircuito a la cabeza y no entienden cómo yo puedo hacer esto. Me ven en una parada tan distinta que se impresionan. Les digo que sí, que soy modelo, que hago fotos y que me gusta, y como que me felicitan. Qué bueno que me atreví, hay mucha gente que dice que soy valiente. Yo en el trabajo me llevo súper bien con todo el mundo. Soy generosa y preocupada. Entonces como que no se me han subido los humos a la cabeza, no ando creyéndome nada. Me mantengo humilde aunque tenga miles de seguidores o fotos bonitas. Soy introvertida, tengo pocas amigas aunque parezca lo contrario, entonces yo creo que por eso me han criticado o me han dicho cosas. Porque si alguien llega a saber que soy enfermera de tal clínica, y hago fotos, me podría haber generado conflicto.
–¿Y si sucediera un entrevero así?
–Les diría que no se metan en mi vida privada. Ni siquiera daría pie a esa conversación. O sea, que se manden las fotos mías que quieran, que los doctores digan lo que quieran, pero en el trabajo siempre he sido de una línea y no he tenido ningún problema con nadie ni con nada. Así de tajante. No se metan en mi vida privada. Si no involucro mi trabajo con eso, nada que hacer.
–¿Cuáles han sido las sesiones de fotos que más te han gratificado?
–Con el fotógrafo que te comenté de Casablanca. Con él he generado una amistad y buena onda porque veo resultados que creo que no tengo con nadie más. Me siento cómoda y me saco fotos en la playa, en el campo, en el bosque. El lugar influye, porque hay otro ambiente, se genera otra cosa.
–¿Cómo logras ese feeling que comentabas anteriormente?
–Los fotógrafos te ven como un trabajo. Es como yo como enfermera cuando veo pacientes sin ropa. El mismo caso. Solo que con las fotos puedo disfrutar y ser yo. Además, ha sido el material con el que me ha ido mejor en Instagram y los me gusta. Subí una en que, a los cinco días, me hizo aumentar en seis mil seguidores. Y en menos de un mes, 7 mil seguidores nuevos.
–¿Cómo te preparas para las fotos?
–La noche anterior me hago un skincare más completo, especialmente de la cara y el pelo. Mi hermana es maquilladora, pero cuando ella no puede lo hago yo. Yo no sé maquillarme de manera producida, la verdad es que no tengo idea. Y en mi trabajo tampoco puedo.
–¿Y cómo te sientes cuando ves las fotos listas?
–Digo “wow” (ríe). Todavía me sigo sorprendiendo a mí misma. Desde mi cuerpo, porque antes no era fit y no me imaginaba sacándome una foto así. Tengo 32 años, pero estoy mucho mejor que los 20. Me operé las pechugas porque perdí mucha grasa cuando me puse full con el gimnasio, pero con lo mismo que tenía. Me parece importante decirlo porque no lo hice para las sesiones de fotos. No para salir más pechugona, sexy, sino más cómoda como mujer. El bikini me molestaba, estar desnuda no me gustaba, me quedaron bolsas sin relleno. No tiene nada de malo operarse si algo te molesta, hay que hacerlo.
–¿Dejarías la enfermería por el modelaje?
–Dejaría los turnos, pero quiero seguir siendo enfermera. Me encanta la opción de atender a domicilio. Así podría dedicarme a hacer comerciales y fotos, que me entretiene demasiado. Me gusta mucho, feliz lo haría full dedicada, pero también trabajaría como enfermera. Es algo dentro mío, lo amo, me gusta mucho. Siempre lo seré.
